segunda-feira, 8 de maio de 2017

ABRAHAM NAHÓN | Luna Zeta, de México


El destino usual de toda revista literaria independiente en México es fenecer a los pocos meses, o si bien le va, editarse unos cuantos años. Normalmente estas publicaciones emergen con un ímpetu juvenil, manteniéndose con entusiasmo un breve periodo, animadas por la novedad y la experimentación, antes de que los problemas económicos, la exclusión de la publicidad institucional y empresarial, el agotamiento de colaboradores, la divergencia de intereses y la falta de apoyo de los lectores, ahoguen su continuidad. Estas revistas, además, deben combatir la lógica de mercado que intenta someterlas, demandando publicaciones lustrosas y pirotécnicas, que aseguren estruendosas novedades hasta su rápida disolución, para que puedan ser rápidamente suplidas por otro breve estallido. Luna Zeta, después del entusiasmo de las primeras impresiones, volcó sus esfuerzos hacia una laboriosa consolidación del grupo editorial, evitando naufragar en estos 10 años de travesía, sorteando toda serie de desastres económicos, indolencias políticas y pesares existenciales.
Surgido en noviembre de 1998, el proyecto Luna Zeta fue precedido por el suplemento El Exilio, creación de un grupo de amigos en 1994 (después difundido en el semanario La Hora hasta el año 2000). El Exilio mantuvo una postura contestataria y provocadora, al presentar mediante un diseño experimental colaboraciones literarias y de crítica social de un grupo de estudiantes y artistas noveles, quienes deseaban iniciar un camino propio al generar un medio de expresión alternativo en el cual imprimir sus primeros trabajos artísticos.
El nombre de la revista, Luna Zeta, es un nombre formulado mediante un método aleatorio, que puede evocar tanto la cosmovisión, el rito milenario, el abecedario y los ciclos de su simbología (inclusive los arcanos de la cábala), y la tradición, como los mitos urbanos con sus agudas realidades, la musicalidad de las palabras y las sensuales mareas verbales. Al emerger Luna Zeta en 1998, se concreta la posibilidad de construir una revista que incluya expresiones literarias y periodísticas críticas, resaltando las expresiones gráficas y visuales que le dan un amplio reconocimiento a la entidad, tanto por la relevancia creativa de algunos artistas oaxaqueños como de otros creadores que residen temporalmente en la ciudad. Por ello, la portada de cada número trasluce una intensa frase literaria, ante una extendida imagen (pintura o fotografía), que destaca la propuesta de artistas vinculados al proyecto o a esta entidad, y desecha la estrategia convencional de exhibir el menú de colaboradores afamados en la cubierta.
Desde su irrupción en el medio oaxaqueño, la publicación generó polémica y una amplia aceptación de colaboradores y artistas independientes. En esos años, los artistas y autores toleraban una monótona oferta editorial en Oaxaca; ésta los condicionaba a participar en exiguos espacios solamente por el linaje heredado, por avivar simpatías personales, integrar un taller literario o por seguir intereses gubernamentales. La difusión de los trabajos literarios estaba acaparada por pequeños grupos, los cuales reproducían el esquema del poder oficial, al ser jerárquicos, autocomplacientes y acríticos, ávidos de recibir canonjías. Esta situación, que prevaleció en el medio cultural hace 10 años, fue poco a poco socavándose en Oaxaca, hasta que hoy en día es menos ostensible por la favorable emergencia de múltiples dinámicas culturales y artísticas, con el apoyo, la difusión y la revaloración de la sociedad civil. Sin embargo, todavía no se erradican del medio algunas prácticas viciadas que privilegian a quienes siempre han estado más cerca del poder con una desmedida ambición económica y protagónica. De ahí, la ineludible responsabilidad de artistas locales y medios independientes por mantenerse alerta, a fin de cuestionar y exigir igualdad y transparencia en el ejercicio de los recursos destinados a la cultura.
Actualmente este periplo editorial lo realizamos principalmente Abraham Nahón, como coordinador editorial y Judith Romero, Jorge Pech y Juan Carlos Rosas en el Consejo Editorial. Con este equipo de trabajo, vinculado a las artes, a la literatura y al periodismo, se ha fortalecido la propuesta editorial según las habilidades, preferencias estéticas y quehacer creativo de cada uno de los integrantes. El trabajo de Efraín Velasco, Dunia Calderón, Gerardo Escalante y Alfonso Gazga, al inicio enriqueció el proyecto editorial de manera directa, al poder colaborar en el consejo editorial, pero sus diversas actividades personales tanto laborales como creativas han limitado desde hace un año su participación.
La revista se ha nutrido de tres grandes afluentes: la literatura, las artes visuales y la crítica social. Presentadas generalmente en cinco secciones que concentran los géneros tratados: Lunario (poesía y narrativa), Novilunio (ensayo), Lúnula (entrevista y crónica), Estadilunio (literatura de otras entidades) y Abezetario (Reseña). Además de la sección Oaxaca, que presenta textos sobre el estado escritos por autores provenientes de otros países o de otras regiones de México. Destacan, en dos dossiers por número, la gráfica, fotografía, pintura y escultura de artistas locales y reconocidos a nivel nacional e internacional.


Integrado el grupo editor como asociación civil, desde el año 2001, ha apoyado otros proyectos culturales, y colabora en múltiples actividades y tareas de carácter académico, social y cultural. Se logró asesorar, capacitar y financiar en sus inicios a dos revistas regionales (Plan de los Pájaros, en Tuxtepec y Fandango, en la Costa de Oaxaca), con la finalidad de que se difundiera el trabajo creativo de los jóvenes desde sus regiones. La participación de los integrantes de la revista se ha extendido a seminarios, foros y encuentros literarios, realizados en las diversas regiones del estado de Oaxaca y en otras latitudes de la República Mexicana, en las cuales se promueve el trabajo literario y gráfico que ha cruzado por las páginas de Luna Zeta. Estas actividades de difusión e intercambio se han efectuado, entre otros sitios, en las ciudades de México, Guadalajara, Tijuana, Cuernavaca, Toluca, Tlaxcala, Guanajuato, Puebla, Villahermosa, Yucatán y Veracruz.
La publicación de una revista literaria en un territorio lleno de contradicciones sociales y culturales, como el de Oaxaca, compromete a sus colaboradores a tratar temas inusuales en este tipo de ediciones. Es imprescindible, por las circunstancias sociales de la entidad, difundir fuertes críticas a las desigualdades sociales, a los conflictos que han ido creciendo en el estado y a las agresiones contra el patrimonio natural y cultural que cometen autoridades y grupos político-empresariales en territorio oaxaqueño. Asimismo, se ha seguido la premisa de que solamente con pluralidad de voces y posiciones es posible contribuir a una literatura viva, con capacidad para generar inquietudes, interrogaciones, dudas e inclusive disensiones creativas sobre la época en que nos toca existir. De acuerdo con esta visión, se han tratado de eliminar posiciones localistas o chauvinistas, al confrontar la producción literaria local con la de diversas partes de México y del mundo, principalmente de Latinoamérica, España, Francia, Canadá y Estados Unidos.
El conjunto de logros de Luna Zeta es significativo pero induce también a reconsiderar continuamente la pertinencia de los intereses de la publicación, sus alcances y los nuevos derroteros. Por eso, a partir del número 28, editado en diciembre de 2008 (con el tema “Viajes y Viajeros”), cambiamos el formato de la revista y reestructuramos su diseño. Este número especial integra a algunos de los colaboradores más cercanos a la publicación que han participado en estos diez años; la gran mayoría presenta material ad hoc al tema sugerido, como una muestra de solidaridad para celebrar esta aparición y permanencia.
Planes habrá. Esperemos que el tiempo, los recursos y los esfuerzos se conjunten para proseguir nuestra labor cultural y editorial. Los agradecimientos serían vastos e insuficientes para todos aquellos que han contribuido con este proyecto. Es imprescindible subrayar el apoyo de los colaboradores, principales artífices de la calidad lograda en cada número, y de las instituciones culturales y empresarios que han reconocido nuestra labor y apoyado este proyecto, así como de la extensa red de lugares que permiten que se difunda la publicación a nivel local y nacional. Y desde luego, agradecer la generosidad de los lectores y amigos que siempre han estado cerca.

10 BREVES REFLEXIONES SOBRE LA EDICIÓN DE LA LUNA ZETA (10 AÑOS DE SU PUBLICACIÓN DESDE OAXACA, MÉXICO)

1. A quien sufra de hastío o afirme que en la vida ya no hay aventuras, le recomiendo que haga una revista cultural independiente. Podrá tener una travesía colmada de emociones, desafíos, tropezones y desengaños como antídotos altamente efectivos contra el aburrimiento. Fácilmente, el oficio editorial puede transformarse en un cuento de ficción o novela negra, donde uno se cree y hasta se sueña como perseguidor (de poetas, ensayistas, pintores, fotógrafos, anunciantes, diseñadores, impresores, etc), aunque sin darnos cuenta, como ya bien lo sentenció el gran cronopio, en realidad es uno el perseguido.
2. Como lunas ETA o luna Zetas, se esperaría que escondiéramos un gran arsenal, tuviéramos una clandestinidad financiada o al menos que provoquemos terror en una sociedad atrofiada por la corrupción de jueces y guardianes. O como luna seta (con s), con fortuna, podríamos propiciar viajes alucinantes y visionarios, emparentados con aquella fuerza generadora que la oaxaqueña, sabia y poeta, María Sabina, encontraba en la palabra y en otras sustancias esenciales. Pero somos Luna Zeta, y nuestro nombre es más fruto del azar, referido a la cosmovisión, la fertilidad, las mareas verbales, y el viaje por el abecedario.
En realidad, a estas alturas, el nombre importa poco, y con el paso del tiempo, se vuelve transitorio y lo que toma relevancia, como en una persona que conocemos hace años, es más bien su congruencia, sus cuestionamientos y su creatividad revelada.
3. El dilema de generar nuevos espacios o seguir la inercia existente se ha dado desde hace tiempo. Cuando surge entre los jóvenes una iniciativa cultural, sólo hay 2 opciones, o se adhieren a un proyecto, un taller o a una publicación ya elaborada y encarrilada, o todo se inicia desde cero y se busca un camino propio. Nosotros elegimos esta última opción, y ya no hay posibilidad de arrepentimiento. Hemos aprendido que una decisión así se acepta, se goza y se sufre, pero el dilema sigue ahí, insistiendo.
4. Al realizar una publicación fuera de instituciones, academias y fundaciones privadas, se vive no sólo un desamparo económico sino una marginación estructural. No estar con nadie es el papel ideal del crítico, pero es la posición más incómoda para seguir sobreviviendo. Incluso, para difundir un pensamiento de izquierda debes someterte a un partido político, a una doctrina, a grupos intelectuales o a un poderoso magnate de oposición. Si no, el poder siempre buscará someterte o hacerte invisible. Y efectivamente, hay números críticos que no caben en ningún revistero.
5. Un problema central en México es la censura, pero es más grave la autocensura. Muchas revistas culturales independientes no ejercen su independencia y su libertad, y le huyen a temas de crítica social. Parece que la cultura se observa bajo la mirada reduccionista de la derecha radical. Pero es mucho más amplio el concepto de cultura, y es sumamente importante integrar lo que pasa en la calle, en los suburbios, en las comunidades y en la vida cotidiana, además de cuestionar el desempeño de autoridades y atestiguar los procesos culturales y movimientos sociales. El conflicto social de 2006 que paralizó totalmente a la ciudad de Oaxaca nos dio una clara lección. Los artistas e intelectuales deben ejercer una crítica constante y honesta para mejorar las formas de convivencia y tratar de evitar que los poderes fácticos como el ejército, el Estado, los medios masivos de comunicación o la iglesia, retomen el control total de la conciencia, propagando las rémoras del poder: autoritarismo, verticalidad, autocomplacencia, ignorancia, corrupción.       
6. Si alguien busca enriquecerse o vivir suntuosamente de la cultura, que no cometa el error de hacer una revista literaria en el sur del país. Estas actividades escapan totalmente a la doctrina capitalista, al no generar recursos para el colectivo que las realiza, pues son más bien, pretextos para un autoaprendizaje y una forma de ejercitar la creación literaria, la crítica y la edición, y de paso, hacerse de algunos muy buenos amigos. Pero el dinero y el éxito jamás figurarán en estas temporales páginas. Incluso, hay quien relega y no aprecia una publicación de este tipo considerándola un acto inútil, para soñadores e ilusos. Ante este rígido señalamiento habría que contestar como lo hizo Borges cuando le cuestionaron la inutilidad de la poesía, preguntándole ¿y para qué sirve la poesía? Magistralmente contestó: Y para qué sirven los amaneceres?
7. Tenemos una larga tradición de importantes revistas y suplementos culturales en nuestro país: El Hijo Pródigo, Letras de México, Contemporáneos, Plural, Revista Mexicana de Cultura, la Cultura en México, etc. Lo curioso es que al evocarlas, nos referimos principalmente al centro del país o a una gran ciudad y poco se sabe de la cultura de las periferias. La asimetría en el modelo de desarrollo es evidente, el centro del país concentra más del 70% de becas y apoyos culturales develando el carácter centrípeto de la cultura mexicana. Padecemos de un provincianismo del centro. El peso colonial resalta en nuestra historia común. Incluso, desde el imperio Azteca, el centro teológico del país dominaba desde el altiplano. Seguimos en ese modelo, y, desgraciadamente, para los que siguen esta visión centralista y colonial, los “creadores” y la “creación” sólo brotan ahí.
 8. Se hacen profundas amistades en estos entrecruzamientos creativos. Pero también uno trata con egos insoportables, e intelectuales presuntuosos y arrogantes. Definitivamente, hay escritores y artistas que sólo son tolerables en la página impresa.
9. Una revista también concentra visiones, imágenes y escritos de historias personales, de vidas que animan esta publicación, de momentos cruciales, de lenguajes de dolor, de rabia, de esperanza. Una revista está colmada de historias, siendo el sitio ideal donde conviven la individualidad y la colectividad, la realidad y la imaginación.
10. Para los amantes de la estadística, podemos mencionarles que en Luna Zeta se han incluido más de 300 colaboradores y artistas a los largo de estos 10 años, lo cual agradecemos enormemente, pues ellos son los principales artífices de nuestra publicación. Nuestro primer número, en 1998, evocaba a André Breton con su frase: “No será el miedo a la locura lo que nos obligue a bajar la bandera de la imaginación”. De ahí se han desplegado múltiples frases e imágenes que esperamos provoquen algo en el lector. En 2008, el pensamiento poético de Bashô inaugura una nueva etapa en nuestro número de Viajes y viajeros: “No busques el camino de los antiguos: busca lo que ellos buscaron”. Esperemos que la apuesta y el riesgo valgan la pena. Y que sea el lector quien siempre ponga el punto final a todas estas palabras. 



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Organização a cargo de Floriano Martins © 2017 ARC Edições
Artista convidado | Pierre Fudaryli (México, 1984)
Imagens © Acervo Resto do Mundo
Esta edição integra o projeto de séries especiais da Agulha Revista de Cultura, assim estruturado:

1 PRIMEIRA ANTOLOGIA ARC FASE I (1999-2009)
2 VIAGENS DO SURREALISMO, I
3 O RIO DA MEMÓRIA, I
4 VANGUARDAS NO SÉCULO XX
5 VOZES POÉTICAS
6 PROJETO EDITORIAL BANDA HISPÂNICA
7 VIAGENS DO SURREALISMO, II
8 O RIO DA MEMÓRIA, II
9 SEGUNDA ANTOLOGIA ARC FASE I (1999-2009)

A Agulha Revista de Cultura teve em sua primeira fase a coordenação editorial de Floriano Martins e Claudio Willer, tendo sido hospedada no portal Jornal de Poesia. No biênio 2010-2011 restringiu seu ambiente ao mundo de língua espanhola, sob o título de Agulha Hispânica, sob a coordenação editorial apenas de Floriano Martins. Desde 2012 retoma seu projeto original, desta vez sob a coordenação editorial de Floriano Martins e Márcio Simões.

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